15 particular busca oportunidad

¿Has tenido alguna ocasión para mejorar tu mundo?

8.000 millones de seres humanos, 16.000 diferentes grupos étnicos, 4.200 religiones, 7.000 lenguas, 194 países, 2.000.000 ciudades de más de 100.000 habitantes e incontables pueblos, 8,7 millones de especies de seres vivos, muchas de ellas mucho más numerosas que los humanos, sin contar todas las que todavía nos quedan por descubrir, o los 5.300 tipos de minerales… Todo esto y mucho más en tan sólo un mundo. Sin duda, el nuestro, es un GRAN mundo.

Por eso, da miedo a ponerse contar problemas. También serán muchos y grandes. Guerras, conflictos, asesinatos, agresiones, litigios, querellas, altercados, violaciones, peleas, abusos, injusticias, disputas, discusiones, rencillas, riñas, reyertas, polémicas, amenazas, provocaciones, chantajes, coacciones, trifulcas, robos, atracos, hurtos, expoliaciones, desfalcos, malversaciones, corrupción, exacciones, estafas, delitos, timos, pillajes, dolos, sablazos, trampas, engaños, avaricia, sisas, saqueos, pobreza, miseria, penuria, mentiras, usurpaciones, falsificaciones, perjurios, adulteraciones, traiciones, deslealtades, infidelidades, perfidia, timos, artificios, porfías, violencia, crímenes, piratería, pillaje, raptos, secuestros, desvalijamientos, latrocinio, terrorismo, intimidación, ataques, embaucamientos, torturas, crueldad, martirios, tormentos, persecuciones, acosos, atropellos, arbitrariedades, despotismos, quebrantamientos, atentados, dominaciones, infracciones, coerciones, imposiciones, prevaricaciones, transgresiones, maldad… La lista podría continuar, y es tan grande como nuestra imaginación para complicarnos la vida.

Como especie, somos bastante buenos en identificar los problemas (además de crearlos…), y siempre que tenemos ocasión hablamos de lo mal que le va a nuestro mundo. Millones de ejemplos se están exponiendo ahora mismo mientras lees esto en cualquier casa, restaurante, bar, tertulia, empresa o reunión de colegas. Pero lo que hacemos muchísimo peor es aportar o buscar soluciones. También hablamos de ellas, por supuesto, pero como es algo mucho más complejo y necesita más tiempo para pensar, da más pereza. Es mucho más fácil criticar, y además, como siempre habrá alguien que esté en desacuerdo, para qué discutir. Es más fácil revolver la mierda y quejarnos de lo mal que huele, que retirarla.

Pero, ¿y si un día nos levantamos rebeldes y queremos arreglar el mundo? ¿Por dónde empezamos?, ¿pensamos a lo grande? ¿o en pequeño? A lo grande es imposible, claro, estamos todos de acuerdo en ello, y en pequeño, no sirve para gran cosa, casi ni se notaría. Así que no vale la pena empezar, pero al menos nos quedamos con la agradable sensación de que estamos colaborando. No llamen al loquero todavía, por que al llegar la noche, ya nos habremos curado de nuestra enajenación mental transitoria, y al día siguiente, bien descansados y con la conciencia tranquila, todo seguirá como si no hubiera pasado nada. Otra vez volveremos a remover la mierda y a deleitarnos con su mal olor, el aroma de nuestra zona de confort.

En emvryo esta enajenación está perdiendo el último de sus apellidos, pero, por favor, no llamen al loquero todavía, parece que nos está gustando… Aunque seguimos sin saber cómo empezar. Ideas tenemos. Pero, ¿por dónde empezar?

Cristian Urzúa Pérez en su cuento “Arreglar el mundo” lo tiene claro, primero hay que arreglar al hombre. Quizás sea la solución, pero bien mirado, tampoco estamos tan mal, y sería un poco como jugar a Dioses, para lo que no hemos estudiado, o podemos hacer como Mary Shelley, pero ya sabemos lo que le pasó a su pobre criatura Frankenstein…

No. Tenemos que buscar otra aproximación.

Si no podemos arreglar al hombre, podemos intentarlo con los desaguisados que vamos montando, pero son tantos y tan grandes, que parece difícil tener un plan maestro, o como tanto se repite ahora, una hoja de ruta, para contrarrestarlos. Este caos que hemos parido entre todos tiene demasiadas variables. Es tan complejo, que parece que tenga vida propia. Según la definición de qué es la vida de Humberto Maturana, vamos a tener que considerarlo una nueva especie sobre la tierra, el CH, de Caos Humano, en algo parecido a lo que pasa con la IA, de Inteligencia Artificial, que también va camino de tomar conciencia propia y reproducirse. La definición aludida es: «Los seres vivos somos sistemas autopoiéticos moleculares, o sea, sistemas moleculares que nos producimos a nosotros mismos, y la realización de esa producción de sí mismo como sistemas moleculares constituye el vivir». Sin duda, todas esas miles de pequeñas moléculas del caos se reproducen a sí mismas… Parece que también podría ser un desorden cuántico multidimensional, con muchas derivadas y que está en varios lugares a la vez, de esos de los que nadie escapa.

No. Así tampoco vamos bien encaminados.

Vamos a tener que dedicar nuestros esfuerzos a la pequeña escala. Parece que solo podremos con alguien de nuestro tamaño. Nuestro entorno estará más feliz, y si se expande como una cadena de favores, tal vez podamos hacer algo grande. Pero parece lento, no garantiza la victoria contra los grandes enemigos, y, también, por qué no decirlo, no satisface ni de lejos nuestros sueños más atrevidos.

Sólo nos queda una opción, hacer lo que podamos, grande o pequeño, con ilusión, dedicación, esperanza y diálogo. Al fin y al cabo, uno de los rasgos del ser humano es la improvisación. Es la hora de la Paz del Camino, de nuestro Conductus, y del nuevo sistema de orden social. Empieza la hora de la verdad.

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