Hace mucho tiempo, en una vida muy lejana, un buen amigo de mi padre, del que sorprendentemente me acuerdo con frecuencia a pesar de los muchos años transcurridos, nos sacaba a mi hermano y a mí a caminar por el campo. Regularmente nos hacía mirar atrás para reconocer otros puntos de vista del camino, y no perdernos (y de paso, descansar un poco…). Esto es lo que hacemos ahora, mirar atrás, resumir lo que hemos andado hasta ahora, para no perdernos, y tener una nueva perspectiva.
«emvryo«
Concebir un embrión es dar oportunidad a la ilusión y al futuro, es creer en la esperanza, en la valentía y la determinación, es confiar en tus posibilidades y sobre todo, no tener miedo al trabajo, a compartir, a la innovación y a los errores.
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La generación del baby boom, sin mala fe ni premeditación, tan solo siguiendo la teoría de la evolución que Darwin había desenmascarado, y jugando su lógico y previsible rol en la historia, ha perpetrado el mayor y más brutal atraco de la historia; nos hemos robado a nosotros mismos, y sobre todo, a todas las generaciones posteriores. No lo podemos permitir. Si lo hacemos, solo hay una palabra que nos pueda definir: estúpidos.
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Hoy en día, todas las barajas, incluso las que están por estrenar, están marcadas. Deberíamos saberlo, porque todos hemos ayudado a hacerlo. Lo sorprendente es que lo hayamos olvidado. No recordamos qué marcas son ni cuando las hicimos. Pero los que nos han convencido para hacerlas no lo han olvidado, llevan un minucioso registro. Al contrario, han perfeccionado la técnica y ahora participamos más activamente que nunca, sin casi darnos cuenta, en crear nuevas marcas que nos dejan todavía mas desnudos y vulnerables. Cada día, en todo momento y sea lo que sea que hagamos, estamos generando nuevas marcas que sólo unos pocos privilegiados pueden leer. Son tan audaces y se creen tan invencibles que hasta nos lo dicen. Nos han convencido que nuestras marcas son insignificantes, que casi no se notan, y que no nos afectarán en nada. Dicen que es por nuestro bien, y que además, a cambio de nuestra pequeña contribución, nos ofrecen unos magníficos y gratuitos regalos, sin los cuales ya no sabemos vivir. Pero ellos, leen todas las marcas, todas, las de todos, siempre, y nos conocen más que nosotros mismos.
Estos privilegiados llevan ganando todas las partidas desde hace mucho tiempo. No se cansan de ganar y nunca reparten beneficios. Lo único que nos dan es la revancha, una y otra vez, para volver a derrotarnos sin compasión a la siguiente mano. Nos dan las migas para que limpiemos las cartas y creamos que estamos en una mesa limpia, en una partida justa. Nada más lejos de la realidad.
Ya no es suficiente con limpiar o cambiar las cartas. Esta baraja marcada no la debemos ni queremos usar. Nos ha llevado a una situación insostenible. Hemos de crear una nueva, impecable, sin marcas. Una que sea una auténtica obra de arte, que nos permita a todos participar, si así lo queremos, en un nuevo juego, en el que todos tengamos las mismas oportunidades, al que toda la humanidad esté invitada, donde tendremos los mismos derechos y obligaciones, donde los recursos serán compartidos, con las mismas reglas para todos, un mundo donde podamos usar nuestro talento y capacidades para disfrutar jugando, en el que ganar individualmente no tendrá tanta importancia porque todos ganaremos siempre. Necesitamos una nueva baraja.
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Una declaración de intenciones:
- Asegurémonos que durante todo este proceso que iniciamos, la vida continúe tal cual. No buscamos una revolución violenta. Tan solo queremos una transición tranquila y lenta a un mundo mejor. Todos juntos somos muy poderosos. No lo olvidemos.
- Formemos un gran equipo. Somos la humanidad, nos sobra talento. Cuantos más colaboren, mejor. Convenzamos. Queremos reclutar personas de todo tipo, mujeres y hombres, de derechas y de izquierdas, de ciencias y letras, racionales y creativos, tímidos y extrovertidos… A todos, porque de todos saldrá lo mejor y será mas nuestro. Incluso los enemigos deben aportar ideas; amigos o enemigos, todos saldremos beneficiados.
- Consigamos que la razón que mueve todo esto sea bien conocida. Seamos didácticos y sinceros. Sin trampas ni manipulación. No es necesario para una verdad tan trágicamente cierta. Cualquier medio moral y ético es válido; redes sociales, medios de comunicación, boca a boca, concentraciones, libros, escritos, internet… Y otros más todavía por imaginar.
- Es imprescindible obtener no solo la confianza de los que participen, si no de toda la humanidad. Hay de ganarla, no se regala. Y sobre todo, no hay que perderla, porque ese es un camino sin retorno.
- Hagamos que todos los que participen estén cómodos. Disfrutemos. Las discrepancias nos harán mejores, y nos descubrirán las mejores ideas, mas amplias y que contenten a mas personas. Cultivemos la paciencia. Apartemos el ego, es un enemigo muy poderoso y humano.
- Investiguemos y documentémonos, hay mucha información válida allá afuera. Salgamos a buscarla, es nuestra, la ha creado toda la humanidad y nos pertenece. Comprobemos las fuentes. Hay mucha falsedad entre el conocimiento verdadero. Nunca nos conformemos.
- Definamos unos objetivos claros y amplios. Si son razonables o no ya lo veremos. Pero deben ser muy ambiciosos, si no, nada de esto valdrá la pena.
- Necesitamos una estrategia innovadora, rompedora y sorprendente. Todo lo ético y moral sigue siendo necesario aquí también. Arriesguemos.
- No nos dejemos intimidar por el fracaso. Un cambio así, es necesariamente una carrera de fondo. Las inercias son difíciles de vencer y no nos faltarán enemigos, ya sea por miedo a lo desconocido, por intereses contrarios o porque pretendemos desalojar del poder a quien está muy a gusto en él. No va a ser una tarea sencilla. Recuerda que el enemigo conoce el sistema. Seamos optimistas pero realistas. No es una utopía, aunque lo parezca.
- Creemos entre todos el mensaje. Un sistema de gobierno social que reúna las soluciones a todas nuestras necesidades, que esté en constante evolución y se adapte con nosotros. Una obra de la humanidad para la humanidad.
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Una de las mejores formas de conocer una sociedad es a través de sus preguntas. Y no por las respuestas que den, sino por las propias preguntas que formulen. Las respuestas pueden ser interesadas o falsas, pero en una pregunta es mucho más difícil esconder la intencionalidad, que es, a fin de cuentas, lo que nos mueve. La sinceridad, manipulaciones maliciosas a parte, siempre está en la pregunta, no en la respuesta. Por eso, somos crudamente sinceros ante Google o Amazon cuando tecleamos nuestras preguntas, porque deseamos sinceramente saber lo que preguntamos. Preguntémonos qué pasa y qué queremos.
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El mundo es hoy en día tan complejo y está tan interconectado que no hay un sistema político actual que lo pueda gestionar. Es literalmente imposible. La arquitectura que hemos creado hasta ahora para conseguirlo es sin duda monumental, pero ya no da más de sí, y está a punto de derrumbarse. No podemos construir pirámides más grandes, ya no queda base que las sostenga porque no queda planeta para ello. Los líderes y sus servidores, están tan arriba que ya no pueden comunicarse con las bases, y se han acostumbrado a ello. No les importa. Gobiernan para un selecto grupo de personas cercano a la cima, y todo el resto, la inmensa mayoría de la humanidad, son ahora prácticamente innecesarios. Somos tan solo los peones que trabajan para su enriquecimiento. Están tan lejos de la superficie que se han olvidado de cómo era vivir en la naturaleza. Ni siquiera las comunicaciones entre los líderes de las diferentes pirámides es fácil. En sus altas fortalezas, su mundo se ha hecho oscuro y pequeño, y solo se preocupan por su propio beneficio. Las otras pirámides son competidores y amenazas. De los conflictos entre ellas solo puede salir un perdedor, nosotros. Unas pocas pirámides muy poderosas han ocupado la tierra, y son tan grandes que para construirlas han utilizado todos los recursos del planeta, y su interior está casi vacío. Es cuestión de tiempo que colapsen.
El único camino es invertir las pirámides. En lugar de construirlas hacia el cielo imitando a los dioses, en una competición condenada al desastre, hagámoslo hacia el interior del planeta y de nosotros mismos. Volvamos a una más escala humana. Devolvamos todo el material que hemos usado en su construcción al planeta y restablezcamos el equilibrio. La superficie será ahora la base de las pirámides donde estaremos todos, porque nadie puede vivir enterrado. Las comunicaciones entre todos los habitantes de nuestro planeta serán entonces más fáciles y fluidas, a un mismo nivel, viviremos entre la naturaleza y nos cuidaremos mutuamente. Los líderes no podrán habitar su cúspide en el centro de la tierra, y perderán su lugar privilegiado y desaparecerán inevitablemente. En su lugar, aparecerá un nuevo tipo de liderazgo cooperativo, que tendrá como misión principal coordinar todo el talento de millones de grupos de personas que trabajarán juntos, según sus especialidades, para construir un mundo nunca antes imaginado. Un mundo de inteligencia distribuida.
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Para participar activamente tenemos que facilitarlo. Identificar qué frena la cooperación entre personas. Primero, hemos de eliminar las barreras de entrada y salida. Nada se pide para comenzar. Nada se pide para parar. Todo debe ser en libertad, y si hay obligaciones, serán las que impongan el sentido común, la buena fe, la ética y, con todo el riesgo que ello siempre supone, la organización de las aportaciones. En segundo lugar no hemos de preocuparnos por nuestra preparación, siempre hay algo que conozcamos, que suframos, que podamos aprender, y siempre podremos aportar algo. Cuanta más transversalidad, más rico será el resultado. La medalla de bronce es para el resultado que obtengamos de la participación. Nunca será inútil, no pensemos jamás que nuestro esfuerzo no servirá para nada. No caigamos en el desánimo. Este pensamiento es un poderoso enemigo, desterrémoslo desde el principio. En cuarto puesto, y fuera de las medallas, esta la creencia de que no encontraremos tolerancia, que no nos dejarán expresar lo que en verdad pensamos, que nos censuraran las opiniones. Nada más lejos de la realidad. Buscamos TODAS las ideas, de todos los colores, sin cerrarnos a nada simplemente porque es diferente. Es la única manera de cambiar algo. Con unas tan ambiciosas expectativas, no podemos dejar nada atrás.
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Proteger un espacio tan fundamental para nuestra sociedad debe de ser prioritario y automático, sin reservas, y debemos estar siempre atentos. Es muy importante que no lo estropeemos una vez más. Luchas, disputas, polarización, comportamientos poco éticos, injustos, interesados, etc… no están permitidos, y encontrar, en cambio el consenso, la educación, el respeto y actuar con sentido común son las únicas normas. No es fácil, porque todos tenemos nuestras ideas y normalmente estamos convencidos que son las correctas. Pero si escuchamos a otras personas con atención, vengan de dónde vengan, veremos que todos tenemos nuestra parte de realidad y verdad. Éste es un espacio amplio, donde cabemos todos, de todas las ideologías, ideas, religiones, maneras de ser, de todos los géneros, razas y procedencias. ¿No es emocionante? Por una vez, trabajemos juntos.
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Identifiquemos a los interesados en dividirnos, a esos que nos separan en bandos para su beneficio. Desenmascaremos a aquellos de quien hemos de protegernos, los poderosos que en cada momento detentan o desean el poder, actualmente los del exclusivo 0,7%. Están en las sombras, pero siempre presentes, a veces en un discreto segundo plano, otras, las menos, en primera línea, y se hacen acompañar de muchos peones. La lista es larga, y sus integrantes, resolutivos. Empecemos por los más visibles: los supremacistas, los homofóbicos, los populistas y las religiones o sectas excluyentes son los más fáciles de identificar, porque no esconden sus intenciones y son muy extremistas. Aunque no son los únicos, ni los más peligrosos. Los hay más comunes, que conviven entre nosotros, pero no por ello son menos inquietantes: las actitudes machistas, el racismo, las discriminaciones por clase social, poder económico, procedencia o inmigración, por creencias religiosas o luchas por reclamaciones territoriales También los hay muy discretos, y en los que no todos sus miembros tienen ese objetivo, por lo que a veces es muy difícil verlos venir: los hinchas deportivos que desprecian a los equipos contrarios, los habitantes de una ciudad o territorio en permanente disputa con otro, las bandas juveniles, los nacionalismos o unionismos, hasta por el negacionismo del calentamiento global y las diferentes posiciones ecológicas, o simplemente vegetarianos contra los que adoran un buen entrecot… no nos faltarán ejemplos.
Dejo los dos más extendidos y alarmantes para el final. El primero de ellos son las redes sociales y las tecnológicas. A pesar de su innegable utilidad en muchos aspectos para nuestras sociedades, sus algoritmos identifican sin descanso nuestros gustos, desde noticias, opinión, música, aficiones o compras, y se dedican a bombardearnos con nuestras afinidades, hasta que no vemos más allá, y nos acabamos conformando y acostumbrando a un único mundo, que han diseñado en exclusiva para nosotros, y en el que estamos confortablemente instalados. Para nosotros, los otros mundos, son tan lejanos y desconocidos como los alienígenas. El último, el más peligroso de todos a la hora de dividir a una sociedad y dejarnos paralizados e indefensos: las ideologías y los partidos políticos. Si bien por no querer generalizar diré que no es así en todos los casos, pero la mayoría son vasallos de los poderosos y su instrumento más eficaz. Son especialmente temibles porque lo hacen a cara descubierta, controlando los medios, jugando el papel de su gran dedicación a la sociedad, atribuyéndose la verdad solo para ellos, incitando al odio o al rechazo hacia los demás partidos o tendencias políticas, mintiendo o falseando toda la información en su propio beneficio, sin ética ni moral alguna, radicalizando y polarizando a las sociedades sin vergüenza para satisfacer su propio afán de poder. Siempre mirando a corto plazo, buscando tan sólo sus intereses partidistas, olvidando reiteradamente el interés general de la sociedad, a la que incluso han logrado convencer para que los subvencione y voten como única opción posible de futuro. Si pagaran por uso indebido de tiempo público no tendríamos que pagar impuestos; dedican más tiempo a la lucha mediática contra sus adversarios que a mejorar la sociedad. No hace falta más que observar el lamentable espectáculo que nos dedican en la mayoría de países con sus actuaciones para superar la pandemia del Covid-19.
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Nuestro camino aspira a ser un lugar de encuentro y participación para todos los integrantes de nuestra sociedad, sin importar sus diferencias. Un lugar donde poner en común talentos y habilidades, para todos juntos obtener resultados que nos beneficien como comunidad, un lugar de entendimiento. Sin ceremonias, pero en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad. Dada la diversidad a la que aspiramos, las normas se adivinan indispensables. Es necesario un Conductus especial, casi mágico.
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Suena bien La Paz del Camino. Un acuerdo universalmente aceptado, al que nos obligamos porque así lo decidimos libremente, dentro del cual todos los que lo transiten, en plena igualdad, pueden dialogar en paz, seguridad y completa libertad sobre cualquier aspecto de la sociedad, siempre en buena fe y con ánimo constructivo, con el único objetivo de mejorar juntos nuestra vida en común. Un sueño, ¿no?
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Uno de los Conductus posibles:
1 MOTIVACION Y DISPONIBLIDAD
Todos estamos legitimados para participar, pero hay ser honestos, tener ganas de conseguir resultados y no rendirse nunca aunque sea duro. Seamos conscientes de nuestras motivaciones y deseos, de por qué nos gusta, de por qué vale la pena el esfuerzo y para qué estamos aquí. Hay que comprometerse a participar, y hacer honor a esos compromisos. Unas veces serán desinteresados, y otras merecerán alguna retribución, pero siempre dándolo todo, no hay otra forma de que salga bien.
2 ANALISIS Y PREPARACION
Parece una tontería, pero poner un titular o un nombre sobre lo que vamos a debatir es muy importante para no crear confusiones. Hemos de dejar claro qué queremos conseguir y cómo vamos a hacerlo. Analizaremos las circunstancias y necesidades, el equilibrio de poderes de los participantes, los riesgos, la oportunidad del tema, los recursos y como repartirlos, los puntos delicados. Seremos claros con las expectativas, definiremos los objetivos, tanto los obligados, como los pretendidos o soñados, a corto y largo plazo. Estableceremos y acordaremos los soportes y medios disponibles. Comprobaremos la composición de los grupos en cuanto a género, razas, procedencia o sectores representados, para estudiar qué efecto puede tener en los diálogos. Y con todo ello redactaremos unos dossiers para compartir entre todos, para que todos partamos del mismo lugar.
3 ORGANIZACIÓN Y EXPOSICIÓN
Estableceremos el lugar y la forma de las reuniones, fijaremos un calendario de reuniones y programaremos el desarrollo de las sesiones, los descansos y hasta las comidas si fuera necesario. Sortearemos los turnos de intervención y consensuaremos las normas de participación y también la manera de interrumpir. Marcaremos los tiempos de exposición y evitaremos salirnos del tema. Asignaremos roles: moderador, secretario, conflictólogo, observador, portavoces, redactor, controlador normas, los que hagan falta… Realizaremos exposiciones claras y concisas. En las exposiciones, anunciaremos los objetivos, límites y necesidades de cada uno. Aportaremos toda la información, fuentes, pruebas y confirmación de todo lo que se exponga. Aceptaremos preguntas y daremos explicaciones de todo lo que se nos requiera. Grabaremos las intervenciones para poder revisarlas a posteriori. Haremos lugar a momentos para brainstorming o cualquier otra forma de búsqueda de ideas y diálogo de conjunto en toda libertad.
4 RELACION Y COMUNICACIÓN
La comunicación debe ser fluida, cercana, clara y sincera. Nos esforzaremos en tener una escucha activa y participativa. Usaremos todos los medios a nuestra disposición para facilitar los diálogos. Seremos creativos, innovadores e inventivos. Reformularemos y resumiremos las propuestas para su mejor comprensión todas las veces que sea necesario. Intentaremos evitar los malentendidos. Definiremos un momento para persuadir y convencer, para que sea un momento claro y definido en el proceso, y que no dé lugar a engaños. Hablaremos siempre como si fuéramos seguro a llegar a soluciones y procuraremos no llevar la contraria ni menospreciar a las otras partes. Cuidaremos la comunicación no verbal y miraremos a los ojos y sonreiremos siempre que sea posible. Diremos lo que pensemos, nos abriremos, y compartiremos hobbies, pasiones, y nuestros gustos, para remarcar nuestra sinceridad y buena fe. No vendamos lo que no somos. Mostremos nuestro valor, confianza y sentido del humor. Hablar, hablar y hablar…
5 COLABORACION Y GENEROSIDAD
Como las metas son comunes, no debería costarnos intercambiar información y datos para facilitar el camino. Exploraremos juntos los temas que sea posible y aceptaremos que hay muchas opciones. Comprenderemos las posiciones contrarias. No aceptaremos la superioridad moral de ninguna de las partes, porque no existe, estamos todos al mismo nivel. Confiaremos a los demás nuestros intereses y necesidades. Haremos un esfuerzo para conocer a los demás participantes y entender sus motivaciones. Recordemos lo hablado en nuestros encuentros, además de importante es una muestra de respeto. Convenzámonos de lo que estamos consiguiendo, y usa siempre la razón y el corazón, no pueden ir separados. Haz que las presentaciones y despedidas siempre amables, es un momento muy importante.
6 ESTILO Y ACTITUD
Con utilizar el sentido común y la lógica ya bastaría, pero unas pistas no nos vendrán mal. Seamos amables, sinceros, atentos, educados, respetuosos, corteses y puntuales. También pacientes, humildes, claros, flexibles, rigurosos y asertivos. Creamos en las intuiciones, relajémonos y disfrutemos de cada ocasión. Sorprendamos a los demás y a nosotros mismos. Descubramos cosas sobre nosotros. Aprendamos. Controlemos nuestras emociones y tengamos confianza en nosotros mismos. No obstruyamos, ofendamos o engañemos. Es fundamental ceder por ambas partes y aceptar los resultados. Tendremos que empatizar muy a menudo y ponernos en lugar de otros.
7 ESTRATEGIA DE DIALOGO
Ser un buen estratega nunca ha sido malo. Tendremos un plan A bien estudiado, un plan B a punto y otras alternativas previstas. Nuestras metas deben ser ambiciosas. No aceptemos la primera propuesta aunque convenza a todos, le daremos más vueltas, siempre hay algo se puede mejorar. Si no hay acuerdo fácil, busquemos alternativas intermedias. Procuremos no ceder nada gratis e inventemos opciones de mutuo beneficio. Hagamos equipos, dividamos los temas y redactemos listados. Es una buena idea intercambiar equipos y temas después de un primer trabajo para encontrar más enfoques. Pongamos ejemplos e historias clarificadoras y negociemos sobre casos concretos, no teorías o supuestos. Leamos entre líneas y aprendamos a escuchar las señales. Usemos criterios objetivos, anticipemos objeciones, y siempre que se pueda, cerremos tratos y acuerdos parciales. Si las cosas van mal, reiniciemos, como con los ordenadores, otro comienzo puede ser muy satisfactorio. En caso de alianzas, dejemos claro cuales son y sus porqués. Redactemos un bonito escrito con el acuerdo final, donde estemos orgullosos de estampar nuestra firma.
8 ESTRATEGIA ANTICONFLICTOS.
Los conflictos forman parte de la vida, y no son necesariamente algo malo. Además, son casi inevitables… Procuremos centrarnos en los intereses y propuestas, no en las personas, y no culpemos al mensajero, pero sobre todo, neutralicemos cuanto antes a las personas tóxicas. No olvidemos que no hay oponentes, hay colaboradores. Aislemos el conflicto de todo lo demás. Vayamos cerrando puntos durante el camino, y evitemos remover el pasado. Controlemos las retiradas y capitulaciones, debemos ser amables, generosos, nunca abusar de una victoria y dar siempre una salida fácil, para no crear situaciones incómodas. Cambiemos nuestra percepción del éxito y del fracaso, si lo hacemos bien, todos salimos ganando. La responsabilidad es siempre de todos. No perdamos la calma, ni intimidemos. Evitemos usar el sarcasmo, la burla o la descalificación. Nunca usemos las diferencias de género, raza o procedencia para dividirnos, es muy contraproducente. Eliminemos el ego y la competitividad, que siempre llevan al desastre. No eliminemos los contrapesos y cumplamos siempre los acuerdos. Y si creemos que todo va mal, con los dos dedos aleja el zoom de la pantalla y tendrás una buena vista del conjunto, personas trabajando juntas, lo mejor!!!
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Cada ámbito de la vida, por pequeño que parezca, merecerá y deberá ser dialogado, allá donde sea necesario, para obtener poco a poco la fotografía real de lo que auténticamente necesitamos como sociedad. Encontraremos esos pasos fronterizos entre montañas, escondidos en los bosques, bajo túneles, en iniciativas legislativas populares directas o indirectas, presión pacífica, ratificación popular, referéndums o cualquier otra forma de democracia directa. Pero, sobre todo, no nos faltarán personas honestas y talentosas que nos guiarán y ayudarán a pasar nuestras leyes de contrabando más allá de las barreras de cualquier frontera injusta y estamparlas en bonitas letras de imprenta en las páginas de nuestra nueva legislación. Los artículos de contrabando o estraperlo siempre han tenido la romántica aura de lo prohibido, han sido más deseados, de mejor calidad y más económicos, y si además sirven para un bien común social, cómo no vamos a producir nuestras leyes de contrabando…
Hemos identificado donde estamos. Ahora debemos seguir adelante. Y necesitamos soluciones con las que empezar a caminar. ¿Vamos?