8 la casa común

¿Creamos un espacio donde podamos encontrarnos todos?

Te Henua’enana o Te Fenua’enata, es “la tierra de los seres humanos o de los marquesianos” para sus habitantes o “la terre des Hommes” en su traducción francesa (hace siglos no tenían muy en cuenta las cuestiones de género…). Son unas pequeñas y apartadas islas en medio del Océano Pacífico, aunque para encontrarlas en el mapa debemos usar el nombre que les impusieron los descubridores españoles en 1595, Islas Marquesas. Actualmente es una subdivisión de la Colectividad de Ultramar Polinesia Francesa, perteneciente a Francia desde 1842.

Sus pobladores originales son descendientes de navegantes polinesios llegados del oeste que colonizaron las islas unos 150 años antes de Cristo. Originales de las islas Salomón e Indonesia, navegaban grandes distancias sin ningún tipo de instrumentos de navegación, guiados tan solo por el conocimiento ancestral que compartían de generación en generación. Cuando un Ari’i , o miembro de la casta superior, quería formar una nueva línea sucesoria, se hacía a la mar con su gente hasta encontrar un nuevo territorio en el que asentarse. Llevaban con ellos la ofai faoa, la piedra fundacional, procedente del marae familiar, que enterraban en el vavau, el terreno sagrado escogido para la fundación del nuevo marae (también, claro, junto con el cuerpo de un guerrero sacrificado cuyo espíritu sería el guardian). Construían después el ahu, una plataforma rectangular de piedras volcánicas y coral, que sería el elemento central de toda la construcción, y donde se erigen los tikis, figuras de humanas o de animales en basalto que contienen el espíritu de un Dios o de un ancestro.

El marae es el auténtico espacio cultural, político y social de las sociedades polinésicas pre-europeas. Era su lugar común de encuentro.

Para poder compartir nuestro espacio común de encuentro, tenemos primero que construir nuestra casa común, crear nuestro propio marae, aunque afortunadamente esta vez, no necesitaremos el espíritu de ningún guerrero sacrificado. Los protectores seremos todos nosotros. Este nuevo espacio, nuestro marae, nos pertenece a todos y será el lugar que utilizaremos para organizar nuestra tarea de recopilar preguntas, respuestas, soluciones e ideas. Aquí pondremos toda la carne en el asador, y es donde debemos disfrutar haciéndolo. El nombre marae, además, evoca directamente a la madre tierra, ¡qué buen aliado!

Proteger un espacio tan fundamental para nuestra sociedad debe de ser prioritario y automático, sin reservas, y debemos estar siempre atentos. Es muy importante que no lo estropeemos una vez más. Luchas, disputas, polarización, comportamientos poco éticos, injustos, interesados, etc… no están permitidos, y encontrar, en cambio el consenso, la educación, el respeto y actuar con sentido común son las únicas normas. No es fácil, porque todos tenemos nuestras ideas y normalmente estamos convencidos que son las correctas. Pero si escuchamos a otras personas con atención, vengan de dónde vengan, veremos que todos tenemos nuestra parte de realidad y verdad. Éste es un espacio amplio, donde cabemos todos, de todas las ideologías, ideas, religiones, maneras de ser, de todos los géneros, razas y procedencias. ¿No es emocionante? Por una vez, trabajemos juntos.

Entre todos no se nos escapará nada. Es nuestro futuro. Cuidémoslo y hagámoslo crecer. Es nuestro emvryo.

En nuestro marae, arriba a la izquierda en la página principal está la pizarra. En el espacio de comentarios cuelga tus preguntas!!!!!

Deja un comentario