5 realidad

¿Cuál es la mejor manera de conocer y comprender dónde estamos?

Una fotografía es una prueba visible de la realidad y una de las mejores maneras de plasmarla. En ella, se retrata con todo detalle un instante preciso, aunque haya sido planificado o retocado. Pero no aporta ninguna información de otras cualidades fundamentales de la toma, tales como el proceso que lleva a su creación, el porqué de su existencia, las intenciones ocultas de los participantes, la preparación y las circunstancias que la envuelven, el trasfondo político y social, el entorno, o el talento del autor para crearla. La fotografía de Doisneau de la pareja besándose apasionadamente en París, no explica si se acaban de conocer, si son actores profesionales o es un último beso de despedida porque ella se muda a Nueva York, pero si es un memorable testimonio de un beso especial. La verdad es inevitablemente muy compleja y escurridiza.

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Conocer la realidad y tener esa deseada foto en todas sus dimensiones, es la única vía para llegar a conocer y comprender una sociedad, de ser capaces de idear un sistema justo y duradero con el que poder gobernarla. Por suerte, es muy difícil manipular todas las dimensiones en esa foto, y podemos esperar un conocimiento verdadero. Sin ese conocimiento, no podemos seguir más adelante, porque nunca comprenderemos las necesidades, esperanzas y deseos que mueven a una sociedad. Actualmente existen millones de fotografías, en todo tipo de formatos, de las diferentes sociedades. Es un enorme y global álbum de fotos, que contiene todo tipo de instantáneas, muy desordenadas y en diferentes resoluciones, que cubre todos los aspectos de nuestra vida: arte, retrato, paisajes, sucesos, naturaleza, economía, técnica o deporte, a través de muchos métodos de obtención: espontáneas, perseguidas, casuales, preparadas, manipuladas, retocadas o falseadas. Pero no hay ninguna en 5D. Ni siquiera los del 0,7% más privilegiado disponen de ella, aunque ya están cerca, (ya las tienen en 4D, con todas esas las cartas que nosotros mismos marcamos), y se cuidan muy mucho de no compartirlas con el resto de nosotros. Conseguir ese conocimiento completo de la realidad es prioritario, con cuantos más matices mejor, y que sea compartido por todos, es fundamental. Sin ello, nunca llegarán las anheladas soluciones que buscamos.

Una de las mejores formas de conocer una sociedad es a través de sus preguntas. Y no por las respuestas que den, sino por las propias preguntas que formulen. Las respuestas pueden ser interesadas o falsas, pero en una pregunta es mucho más difícil esconder la intencionalidad, que es, a fin de cuentas, lo que nos mueve. La sinceridad, manipulaciones maliciosas a parte, siempre está en la pregunta, no en la respuesta. Por eso, somos crudamente sinceros ante Google o Amazon cuando tecleamos nuestras preguntas, porque deseamos sinceramente saber lo que preguntamos.

Elaboremos entre todos una lista de preguntas lo mas completa posible, de todo aquello que realmente nos interesa y de lo que deseemos obtener una solución como respuesta. La preguntas pueden empezar por ser generalistas, seguro que tenemos grandes conflictos y problemas a los que enfrentarnos, pero a medida que vayamos avanzando, las preguntas deben de ser mas detalladas. Cuanto más conozca alguien un tema, más específico tiene que ser con sus interrogaciones. Y al ir definiendo más y más, las respuestas vendrán solas, porque formularemos preguntas a las que ya no hará falta responder; las respuestas estarán implícitas en ellas. Debe preguntar todo el mundo. Incluso el más ignorante en algún aspecto puede hacer descubrir una sorprendente vía a un experto, o iniciar, con su mente virgen, una original aproximación que nadie había imaginado antes. Dejemos espacio a la serendipia, las casualidades y la fortuna están de lado del que presta atención. No siempre serán necesarios los interrogantes, también servirá un listado de todos aquellos temas que nos parezcan fundamentales, pero una pregunta y cómo esté formulada, además de nuestro evidente interés, nos muestra que, o bien no conocemos la respuesta, sabemos poco de ella, o nos interesan otras opiniones, y deja clara la comprensión e implicación de los participantes. Siempre podemos optar por no preguntar, pero participando estás formando parte del cambio, ¿puede haber algo mejor? No lo olvidemos, preguntar honestamente nos desnuda.

No partimos de cero. Muchas preguntas ya se han formulado, y son primordiales en la evaluación de lo que somos. Nunca seremos los primeros en preguntarnos algo. Durante toda la historia, en todas las épocas que nos han precedido, han existido las mismas pulsiones que nosotros y no han dejado de interrogarse sobre la vida y sus realidades. Les debemos el lugar donde estamos ahora. Añadámoslas a nuestro recopilatorio, son para nosotros, nos las han legado. Harán mucho más rica y fácil nuestra compilación. Afortunadamente, las circunstancias político-sociales actuales, nos dan la libertad de hacernos todas las preguntas que queramos. No perdamos esta oportunidad, no olvidemos que estamos en grave peligro.

Pero no basta con preguntar, no hemos de dejar de fotografiar, leer, investigar, sentir, viajar, compartir, escuchar, oler, tocar o rodearnos en todo momento de nuestro prójimo y de la naturaleza, de utilizar nuestros maravillosos sentidos para empaparnos de la esencia de lo que somos. Con todas esas preguntas y impresiones que recojamos, crearemos una gran base de información, que una vez analizada, revisada y consensuada, será el embrión de esa gran idea transformadora.

Todas estas preguntas van a mostrar en grandes letras de neón nuestras necesidades y carencias, como sociedad y como individuos, pero también nuestras fortalezas y puntos fuertes. A partir de todo ello, vamos a poder entender qué somos en realidad, y nos permitirá hacernos el mejor regalo posible; conocernos a nosotros mismos. Nadie debe conocernos mejor que nosotros mismos, porque perderíamos el control de nuestra vida y nuestra esencia. Como seres inteligentes, sería lamentable.

El inmediato objetivo de todo esto son las respuestas a esas preguntas. Por cada pregunta existirán varias respuestas, así obliga nuestra gran diversidad, pero agazapados entre todas esas soluciones, surgirán unos patrones comunes compartidos que nos empujarán hacia nuestro objetivo final, a esa idea rompedora de futuro.

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