6 luces, cámara, acción

¿Cómo vamos a gestionar todas las preguntas, respuestas y sus soluciones?

Somos lo que hacemos, no lo que digamos o pensemos”. Ésta es una de las mejores frases que se han escrito jamás. La acción nos define. Es el momento de demostrar lo que somos.

Con todas las preguntas y sus respuestas que obtendremos, iluminaremos la realidad. La presentaremos en sociedad, y al hacerla pública nadie la podrá manipular. Una realidad veraz y compartida, atesorada y protegida por todos, como un RealChain, no se puede falsear. Abriremos los ojos a todo lo que nos importa y conseguiremos todas las soluciones que tan urgentemente necesitamos.

No hay una única solución a un mismo problema. El nivel de preparación, la ideología, el conocimiento del problema, los recursos, el tiempo disponible, las experiencias previas, la capacidad de trabajo, el talento, la profesionalidad, la percepción, la prudencia, la valentía, el sentido común, el origen social o étnico, el ego, el género o cualquier otra circunstancia personal harán que las posibles soluciones sean múltiples. Lejos de representar un problema, esta diversidad no hará más que engrandecer las posibilidades, y cada diferente solución pasará a formar parte de un nuevo listado al que podremos recurrir ante nuevas situaciones. Nacerá un compendio de soluciones, procedimientos y experiencias, de las cuales unas funcionarán, y otras fracasarán. Todo eso, junto con las circunstancias en que se han aplicado será la clave para saber cómo actuar en futuras ocasiones, con más posibilidades de éxito y más rapidez. Todo ese conocimiento, debe ser obligatoriamente compartido y no pertenecerá a unos pocos privilegiados, será de todos nosotros, porque todos lo habremos creado. Tendremos el derecho a usarlo, el privilegio de engrandecerlo y la obligación de protegerlo.

El mundo es hoy en día tan complejo y está tan interconectado que no hay un sistema político actual que lo pueda gestionar. Es literalmente imposible. La arquitectura que hemos creado hasta ahora para conseguirlo es sin duda monumental, pero ya no da más de sí, y está a punto de derrumbarse. No podemos construir pirámides más grandes, ya no queda base que las sostenga porque no queda planeta para ello. Los líderes y sus servidores, están tan arriba que ya no pueden comunicarse con las bases, y se han acostumbrado a ello. No les importa. Gobiernan para un selecto grupo de personas cercano a la cima, y todo el resto, la inmensa mayoría de la humanidad, son ahora prácticamente innecesarios. Somos tan solo los peones que trabajan para su enriquecimiento. Están tan lejos de la superficie que se han olvidado de cómo era vivir en la naturaleza. Ni siquiera las comunicaciones entre los líderes de las diferentes pirámides es fácil. En sus altas fortalezas, su mundo se ha hecho oscuro y pequeño, y solo se preocupan por su propio beneficio. Las otras pirámides son competidores y amenazas. De los conflictos entre ellas solo puede salir un perdedor, nosotros. Unas pocas pirámides muy poderosas han ocupado la tierra, y son tan grandes que para construirlas han utilizado todos los recursos del planeta, y su interior está casi vacío. Es cuestión de tiempo que colapsen.

El único camino es invertir las pirámides. En lugar de construirlas hacia el cielo imitando a los dioses, en una competición condenada al desastre, hagámoslo hacia el interior del planeta y de nosotros mismos. Volvamos a una escala más humana. Devolvamos todo el material que hemos usado en su construcción al planeta y restablezcamos el equilibrio. La superficie será ahora la base de las pirámides donde estaremos todos, porque nadie puede vivir enterrado. Las comunicaciones entre todos los habitantes  de nuestro planeta serán entonces más fáciles y fluidas, a un mismo nivel, viviremos entre la naturaleza y nos cuidaremos mutuamente. Las élites no podrán habitar su cúspide en el centro de la tierra, y perderán su lugar privilegiado y desaparecerán inevitablemente. En su lugar, aparecerá un nuevo tipo de liderazgo cooperativo, que tendrá como misión principal coordinar todo el talento de millones de grupos de personas que trabajarán juntos, según sus especialidades, para construir un mundo nunca antes imaginado. Un mundo de inteligencia distribuida.

No hemos de conformarnos solo con esto. No hemos hecho más que iniciar el camino, nuestro fin debe ser mucho más ambicioso. Un difícil objetivo final a largo plazo nos aguarda; conseguir la auténtica igualdad de oportunidades para todos los seres humanos es el destino del embrión que estamos creando entre todos nosotros. Para ello solo existe una vía: la riqueza y los recursos deben ser tan universales que ya no sea necesario luchar por ellos. Que sea inútil almacenarlos y acumularlos. Repartir la riqueza de un modo más equitativo, involucionar en algunos aspectos, ser eficaces y no derrochar, son algunas de las medidas por las que habrá que empezar. La propiedad privada, que tanto daño ha hecho a la humanidad, dejará de ser necesaria y desaparecerá, porque todas las personas tendrán como mínimo, todo lo que necesiten realmente. Tendremos el usufructo de lo que necesitemos y nos merezcamos en función de lo que aportemos a la sociedad. Naceremos todos con los mismos derechos, obligaciones y oportunidades. Y todos los bienes pertenecerán a la sociedad, que los repartirá adecuadamente. A partir de ahí, nuestro talento, capacidad de trabajo, inteligencia, dedicación y entusiasmo nos llevarán a donde queramos. Todo estará a nuestro alcance, pero siempre nos lo habremos merecido. Existirá una remuneración adaptada a la utilidad social del trabajo. Vamos a valorar mucho más todo lo que disfrutemos. La especulación, la corrupción, los privilegios por raza, genero o riqueza o cualquier tipo de monopolio habrán desaparecido. Y con todo ello las injusticias. Las herencias, tal y como están entendidas hasta ahora, también mutarán; qué mejor herencia para nuestros hijos que un mundo donde las necesidades mínimas estén ya cubiertas y que todo a lo que te atrevas a soñar esté al alcance de tu participación social.  Las élites no se pasarán el relevo de poder de generación en generación.

Conseguir este cambio tan sustancial conlleva unas enormes dificultades. Cambios de esta magnitud requieren la participación activa de millones de personas, a las que solo podremos implicar si les proveemos de educación, instrumentos, ilusión, recursos y esperanza. Aquí radica el auténtico reto. No se puede hacer de golpe, porque va a ser muy complejo. Es una larguísima escalera, que debemos ir subiendo poco a poco, para que el esfuerzo no sea grande y podamos acostumbrarnos a cada nueva altura sin vértigo. Escalón a escalón se puede llegar muy alto, aunque a veces toque descansar en los rellanos. Podemos atrevernos a cambiar de edad en nuestra historia. Dejar atrás la Edad Contemporánea y estrenar la Edad Colaborativa.

El Gobierno del pueblo, la Democracia, tendrá que adaptarse a los cambios, al nuevo liderazgo y a la participación ciudadana, pero no puede existir un sistema de gobierno que no emane del pueblo y que proteja con sus leyes a todas las mujeres y hombres de la tierra, en un mundo sanamente global que no pierda nuestras ricas diferencias.

El camino actual lleva a la autodestrucción. emvryo, o algo parecido, es nuestro destino si queremos salvarnos.

Un comentario sobre "6 luces, cámara, acción"

  1. Que buenas letras Sergi, he tenído que leerlo e veces y en dias diferentes, para apreciar y constatar lo bien hilvanado que tienes el cerebro. Leerlo me ha dado tranquilidad y la frente ha dejado de arrugarse, acabas de abrir la puerta de entrada a la solución, vamos a hacerlo, aupa!!

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