¿Hasta dónde puede llegar una generación?
La genealogía, la demografía o la sociología nos ofrecen tantas respuestas como hagan falta. Centrémonos en una. Un acontecimiento generacional son los hechos que marcan la niñez y la juventud de un grupo suficientemente numeroso en una sociedad, para influenciarles sin remedio el resto de su vida. Se admitía que cada 30 años, mas o menos, agotábamos una y dábamos paso a la siguiente, pero hoy, frente a tantísimos acontecimientos generacionales y una historia tan desenfrenada, necesitamos más generaciones, y las bautizamos rápidamente para no confundirnos y así poder reconocerlas; la generación silenciosa (1930-1948), la del baby boom (1949-1968), la X (1969-1980), los millenials o Y (1981-1993) y la Z (1994-2010).
Durante muchos años, mas bien siglos, los acontecimientos generacionales se sucedían lentamente, sin casi afectar el recorrido general de la historia. Cualquier generación de la Edad Antigua no tendría muchas dificultades en adaptarse a la vida en la Edad Media o el Renacimiento. Unas pocas lecciones, y ya pueden salir a la calle sin parecer demasiado primitivos. Y con tan solo alguna lección más, un paseo por el principio de la Edad Moderna tampoco representaría un gran desafío. El mundo cambiaba lentamente, sin modificar sustancialmente su esencia. La madre tierra seguía mandando sin mucha oposición. La revolución industrial y el incipiente aumento demográfico van a cambiar las reglas de juego. A partir de ahí, nuestro planeta empieza a notar un ligero picor, molesto, pero todavía insignificante. Aun así, un periodo apasionante e ilusionante aparece tras el telón. Nuevos sistemas de gobierno social nacen y luchan entre sí por la hegemonía global, mientras cada día ese picor se hace más persistente e incómodo. Dos guerras mundiales más tarde, uno de estos sistemas, el fascismo, ha sido derrotado, y los supervivientes, el capitalismo y el comunismo, están de acuerdo en qué solo puede quedar uno. El picor ya es doloroso, y a la madre tierra se le está escapando el control.
Hay una generación que nace poco después de la bomba atómica, a la que, casualidades de la vida, la llaman baby boom. Es ansiosa, bien preparada y muy numerosa. Tiene claro que no quiere repetir la vida de sus padres, pretenden vivir mucho mejor. Van a romper la antigua baraja, y la tirarán a la basura. Estrangularan al comunismo, incapaz de seguir el ritmo y elevarán hasta los altares al capitalismo. A éste, con el tiempo lo convertirán en neoliberalismo, lo perfeccionarán y exprimirán de tal manera que ya no le importa mostrarse cómo es en realidad, sin caretas. Ahora el dolor es insoportable, y nuestro planeta está realmente en peligro.
Esta generación, sin mala fe ni premeditación, tan solo siguiendo la teoría de la evolución que Darwin había desenmascarado, y jugando su lógico y previsible rol en la historia, ha perpetrado el mayor y más brutal atraco de la historia; nos hemos robado a nosotros mismos, y sobre todo, a todas las generaciones posteriores. No lo podemos permitir. Si lo hacemos, solo hay una palabra que nos pueda definir: estúpidos.
En conjunto, no parece que lo seamos. O al menos ahora más que nunca no deberíamos serlo. No es una esperanza, es una necesidad. Como especie hemos alcanzado la que hasta ahora es la cima de nuestra civilización. Es una montaña creada con las aportaciones de todas las generaciones precedentes, desde el primer mismísimo mono hasta los casi 8000.000.000 de habitantes de todas las razas y colores que habitan ahora nuestro planeta. Todos los ensayos y todos los errores de cada uno de nuestros antepasados están presentes en ella, y son un regalo tan fenomenal que no lo podemos ignorar o despreciar. Tanto amor, ilusión, trabajo, sufrimiento, esperanza, conservación, dedicación y muerte no merece el precipicio hacia el que nos dirigimos. Una responsabilidad colectiva y una acción global debe emerger de entre todos para ser capaces de cambiar el rumbo de nuestro pequeño y único barco. No hay otro. Si no, nos ahogamos.
Covid-19 es la oportunidad de lo inimaginable. Es el palo en las ruedas que nos ha frenado en seco. Nos hemos caído y nos hemos hecho mucho daño. Pero no podemos permitir que al levantarnos sigamos por el mismo camino. Cualquier excusa es buena. Hagamos lo que mejor sabemos hacer, evolucionemos activamente.
El neoliberalismo está fracasando. Nos ha obsequiado con la mayor desigualdad de toda nuestra historia, donde el 0,7% de la población controla casi el 50% de los recursos, y tan solo 400 familias disponen de tanta riqueza como el 50% más pobre de la humanidad (4000.000.000 habitantes, 4000 millones de personas). El cambio climático y la insostenible presión sobre la naturaleza provocarán, si no lo evitamos, la mayor destrucción que podamos imaginar, y dejaremos a todos nuestros descendientes una herencia de muerte, desolación y ruina. Las pruebas, para quien se atreva a mirar, son apabullantes. Necesitamos otro sistema de gobierno social. Necesitamos líderes, ideas y sobre todo, valor para implementarlas y aplicarlas. Ahora.
Aisladamente no conseguiremos nada. Lo que necesitamos, y es imprescindible para dar el siguiente paso, está ahí, entre nosotros, esperando. Es como el anillo que quiere y desea ser encontrado. Ansía por encima de todas las cosas regresar a su amo, la humanidad. Pero no va a venir solo, necesitamos a toda su comunidad para acompañarlo. Nuevas e ilusionantes ideas aparecen constantemente, como la Blockchain, que ejerce de garante moderno en multitud de aplicaciones. ¿Por qué no creamos entre todos un Brainchain?, en que todos participemos con nuestros talentos, los que atesoremos, y compartiéndolo todo libre y gratuitamente, construyamos juntos una nueva realidad de la que estar orgullosos, algo que hasta los mismísimos dioses aplaudan.
Esta generación ha hecho estallar la auténtica bomba. Las que vienen detrás deben reinventar nuestro mundo. No tienen más remedio o no nos recuperaremos.
¿Empezamos? ¿Ayudamos? No queda mucho tiempo.
Durante la crisis económica del 2008, Kate Raworth (economista inglesa) escribió un libro llamado «Doughnut economics» . En este modelo económico Kate crea dos límites el social (el límite de la pobreza y la precariedad) y el límite medio ambiental (el uso sostenible de los recursos naturales). Ella sitúa el primero en el interior del segundo formando un figura en forma de Donut. El aumento de la población proboca que los dos círculos concéntricos se acerquen peligrosamente, provocando un aumento en el empobrecimiento de la población y una presion en la capacidad de recuperación de la tierra. Te lo recomiendo. En una perspectiva de las poblaciones indígenas reciente, como la Maori, ellos han considerado la tierra como el centro y presentado su conocimiento sobre el equilibrio natural que tantas generaciones les costó conseguir y que la cultura occidental destrozo en su afán de colonizar y evangelizar. Una gran pérdida que aún podríamos estar a tiempo de recuperar si aprendemos a escuchar.
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Muchas gracias Anna por tu comentario y sugerencia. Muy interesante y muy gráfica la idea. embryo nace con el convencimiento de que todavía estamos a tiempo, pero pero no podemos retrasarlo más y todos debemos ayudar. Ya no podemos depender de los poderes establecidos. Hasta ahora han mantenido la máquina en funcionamiento, pero por nuestro bien, y el de los que nos siguen, tenemos que cambiar para mejorar. Y muchas felicidades, eres la comentarista número uno!!! :·)
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El fascismo no ha sido derrotado y esta resurgiendo, sus correligionarios, se caracterizan por tener un infimo desarrollo cerebral, buscaran la violencia para vencer pero eso no serà convencer.
Estoy leyendo el segundo capitulo y me da que voy a leerlos como si disfrutara de un buen «caldo» a sorbitos diarios para reflexionar cada dia sobre tus aportaciones.
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La intolerancia y la polarización están lamentablemente cada día más presentes, es un hecho. Entre todos hemos de trabajar y colaborar para evitarlo. Con nuestras palabras y dedicación conseguiremos cambiar esta peligrosa deriva de la sociedad, y toda esta dedicación tendrá pronto sus frutos. Diálogo y argumentos en lugar de violencia y manipulación.
Muchas gracias por tu comentario y por tus aportaciones. Son muy importantes!!!
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